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19 agosto 2017

Primeras impresiones ❤ Love Ice Rink

Después de la experiencia Yuri!!! on ice es imposible que la suma de patinadores sobre hielo y otome pueda ser algo malo... Y este es el caso de Love Ice Rink.


Como bien indica su nombre así como la naturaleza de este juego, la cosa consiste en ligotear con patinadores sobre hielo, concretamente con tres personajes diferentes: la estrella que se retira con el fin de ejercer como entrenador, el patinador que busca la perfección en cada movimiento y el ligón incorregible al que no le duran demasiado las compañeras. Partiendo de esta premisa, nos vamos a encontrar con una protagonista un poco torpe, que no ha conseguido despuntar prácticamente desde que era una niña, que cuenta con su correspondiente rival y a la que se le plantea la posibilidad de iniciar o bien su carrera como patinadora en pareja o bien en solitario (depende de la ruta, evidentemente).

¿Qué puede comentar hasta el momento?
  • El sistema de juego es similar al de otras aplicaciones móviles, con 5 diamantes que permiten jugar 5 partes de un capítulo. Este tiene la "ventaja" de que viendo vídeos publicitarios te dan más diamantes y puedes seguir avanzando.
  • Me gusta la estética, es muy pureta anime clásico, de líneas limpias y, la verdad, de cierta calidad. Cada personaje con sus correspondientes expresiones (y trajes de patinador).
  • En cuanto a fondos y banda sonora. Los primeros tienen calidad, son bonitos y realistas (en el sentido, por ejemplo, de la pista de hielo, o los alrededores del sitio de entreno, no he visto mucho más); y la música no se hace molesta, aunque, de momento, no aporta nada.
  • La primera escena que he jugado, perteneciente a la ruta de Kisara me ha gustado bastante, el tema diálogos, transiciones.
  • Pero no aparece referido el avance de la ruta, es decir, si has ganado puntos o has ido a peor o lo que sea que haya pasado con la primera opción.



Veo muchas, pero que muchas similitudes con la serie mencionada (lo que tampoco es de extrañar si han sido listos y han aprovechado el tirón), pero seguiremos adelante y a ver que pasa. Sobre todo con mi nuevo chico (casualmente igual que Yurio con una personalidad más cercana a la de Victor) que, a mi parecer, corresponde a esa personalidad de príncipe ligón con un punto creído que espero que derive en algo bastante gracioso y divertido.

Seguiremos informando~

03 octubre 2016

¿Qué inclina la balanza del cosplay?

De un tiempo a esta parte, me ronda por la cabeza una cuestión referente al mundo del cosplay (no en el mundo profesional ni nada por el estilo, sino más bien a nivel local, de a pie), y son los factores que despiertan la admiración de los demás: cuáles son y porqué vienen determinados.

Voy a partir hablando de ciertas personalidades presentes en este mundo que despiertan mi admiración, como puede ser el caso de Yaya Han, David chan o Limnauth (he intentando aportar una lista homogénea, donde encontramos a la, quizás, cosplayer más famosa del mundo, a un creador francés que parece ser menos conocido pero con un trabajo espectacular, y por último, a una mujer española habilísima en todo tipo de campos). Estas personas despiertan mi admiración por varios factores entre los que, evidentemente, destacan sus habilidades, el acabado de sus trajes, sus caracterizaciones, fotografías... en resumidas cuentas, la apreciación de los mismos viene determinada por la calidad de su trabajo, por lo que ellos muestran en su portfolio, no por el hecho de que sean muy guapos, simpáticos (es más, yo no los conozco personalmente) o muy famosos. No.

Sin embargo, a un nivel más pequeño, dentro de los, llamemoslo "amateurs" (con este término quiero abarcar a las personas que tienen el cosplay como hobby, que se presentan a determinados concursos y acuden a eventos pero todo queda a una menor escala, como digo, a un nivel más local), es que veo todo lo contrario: me encuentro con una admiración determinada por una forma de escribir repelente y cursi, por la cantidad de post colgados en redes sociales o por la cantidad de concursos a los que decides presentarte (ojo, que no por haberlos ganado). Sinceramente, esto me quema, me resulta molesto por varios factores:

  •  En primer lugar, uno de los motivos que me ha llevado a escribir este post es el spam masivo y la creación de una imagen a través de las redes sociales. Una vez oí decir que "si no está en Instagram, no existe", pues este mismo caso lo podemos aplicar a Facebook, Twitter, y a toda red social que comparta este tipo de características. Me refiero básicamente al bombardeo masivo de textos anunciando el traje que te estás haciendo, como vas a comprar telas, como se te ha roto una uña y como te has quemado con la silicona caliente, vaya drama y desgracia. Y la gente se vuelve loca, se vuelca porque parece ser que esas personas están haciendo un esfuerzo masivo y terrible, y por ello el resultado es... vamos, es la panacea en bicicleta. Pero es que en el otro lado tenemos a personas que van a su aire, patronan sin decirle nada a nadie y, como mucho, cuelgan un par de fotos del traje acabado en un evento porque realmente están demasiado ocupados disfrutando con sus amigos. Prefiero a esas personas que muestran con ilusión como han terminado una pieza complicada, a las que bombardean subrayando su esfuerzo y las penurias que pasan para terminarla.

  •  Por otro lado, como ya he comentado arriba, parece que cuanto más se mueva una persona y, por ello, en más concursos participe, mejor cosplayer y mejor calidad tienen sus trajes. Pues no, señores, no. A mi parecer, es muy triste dedicarte a recorrer media España de concurso en concurso a la caza de salir en vídeos y en fotos si no disfrutas el evento. En mi caso, yo me rijo por una máxima que es: si realmente me interesa un evento iré con o sin cosplay, es decir, el cosplay no va a ser un factor determinante en mi decisión. Pero no hago más que encontrarme todo lo contrario una y otra vez, y claro, como vas al sitio correspondiente por el susodicho concurso ya está, jo, cuento interés y esfuerzo pones, que entusiasmo, que calidad, es que sino ganas voy y les pego...

  •  Otro tema que me llega es el de los materiales, es decir, como parece que muchas veces se inclina la balanza hacia aquellas personas que usan materiales caros. Oh, mira a fulanita, se ha comprado una lámina de worbla, buah, seguro que es buena y genial y una gran cosplayer, menganito se ha hecho una super chaqueta hasta los pies, pero no lleva worbla. Por suerte, creo que en las competiciones oficiales se está demostrando que muchas veces juega en favor la imaginación y el cuidado en el tratamiento de los materiales, que el precio que estos tienen. La consideración de un traje no tiene que venir determinada por el uso de goma eva, de worbla o del material que quiera el creador, lo importante es el resultado final, y más mérito tiene una persona que ha estado trabajando la goma eva que uno que llega, se compra la lámina de worbla y le aplica calor.

  •  Quiero terminar, porque la longitud se me está yendo de las manos, con el tema del postureo, es decir, el escoger trajes y personajes por la moda del momento, no por el interés que despiertan en quien los va a llevar. O que se dedican a cotorrear los trajes que más han salido en vídeos y en fotos para hacer lo mismo. O que, incluso, llegan a intentar pisar a los demás para ser los primeros, o llevarse más fotos de modo que el que venga detrás que arree. Este es un elemento bastante tóxico, a mi parecer, y más si tenemos en cuenta que esto se hace por gusto y afición, por uno mismo y no por los demás.

En resumidas cuentas, lo que quiero decir es que parece que son los peores factores los que vienen a inclinar la balanza y despertar la admiración de los demás en el mundo del cosplay: la presencia masiva en redes sociales (que se traduce en spam constante, drama y mucho postureo) y el moverte mucho, porque da igual que después del evento tu traje esté para tirar por haberlo hecho deprisa y corriendo, te adorarán por todos esos cortes y quemazos, mientras que otra persona que se ha dejado los dedos en su casa, tranquilamente, sin pregonar sus miserias por ahí, no importará lo más mínimo, y si enseñas cacha, aún mejor. 

Así nos va.

29 agosto 2016

El cosplay y la ruptura de la zona de confort


A pesar de haber empezado con esta definición, no quiero referirme al campo de la ansiedad o al hecho de afrontar situaciones de riesgo, sino a la seguridad en uno mismo y la autoestima.

Me resulta bastante vergonzoso admitirlo porque es un tema que he tratado únicamente con mi pareja, pero realmente es algo que le puede ocurrir a cualquiera,  y es que yo no estoy contenta con algunas partes de mi cuerpo, y por ello, no me gusta enseñarlas: hasta este año no he llevado pantalones cortos porque no me gustan mis muslos ni mis caderas, no llevo camisetas de tirantes porque me siento expuesta y exhuberante (en el mal sentido), y hasta hace un par de años me negaba a llevar sandalias y a enseñar los pies.

Quizás a la hora de vestir esto no suponga grandes inconvenientes, ya que puedo suplir las carencias con otras prendas, cortes, modelos... Pero dentro de una de mis aficiones, el cosplay, supone toda una serie de frenos a la hora de escoger personajes.

Una tontería tan grande como llevar los hombros al descubierto supuso toda una barrera para mí a la hora de hacerme el traje de coronación de Anna (Frozen). Pensaba que iba a parecer una princesa machorra con espaldas anchas y un escote excesivo y feo (de esos que se salen los pechos por el borde del corsé dando un efecto excesivo y casi grotesco, nada apropiado para el personaje), o que se me vería papada y la cara muy ancha al llevar el pelo completamente recogido. Pero yo quería llevar ese traje, no el de montaña, que no me gusta, si lo hacía tenía que ser ese. Y ahí entraron en conflicto dos partes, las ganas de hacerlo frente a los miedo de cómo me veré o que dirá la gente. Por suerte, creo que tengo un par de dedos de frente y ganó el entusiasmo, para luego encontrarme con el hecho de que no era para tanto: la forma de corazón del corsé era favorecedora, mis hombros casi se veían bonitos y favorecidos por el corsé y las manguitas y, desde luego, no se me iba a salir un pecho por el camino.

Foto: RNLY photography (Facebook)
Este año volvió la misma cantinela, las dudas y los miedos: Wonder Woman. Mi versión más favorita de mi superheroína preferida ¿de verdad voy a dejar pasar la oportunidad de abordar ese traje por el mero hecho de enseñar las piernas? Pues casi, realmente, pero decidí imponerme el seguir adelante, porque es algo que me gusta y quiero hacer, y tendré caderas, y tendré celulitis en los muslos y marcas de granitos y de mis escabechinas cuando me rasco ¿Y qué? Pero no quiero parecer ridícula y estar embutida, no quiero sentirme vulnerable por enseñar cosas de mi cuerpo que no me gustan (y que hasta ahora he ocultado gracias a las amplias faldas de Disney), no quiero que la gente hable y critique porque sé que en ese aspecto no puedo hacerle frente, porque yo misma conozco y veo mis defectos.

No obstante, de nuevo ha ganado el entusiasmo ¿Cómo? ¿Por qué? Me remito a la que ya he comentado anteriormente, no hay que renunciar a lo que nos gusta, a lo que nos va a hacer felices por el hecho de regodearte en tus defectos. Si es que realmente no va a ser para tanto después, cuando te veas con todo el armatoste puesto no vas a pensar en el flotador que te sale en la cadera, o en la circunferencia de tus muslos, vas a verte a ti como el personaje, y vas a sentirte feliz por haberlo conseguido.


Ahora veo esta foto y digo: jo, me sale una lorza en la cadera entre el burruño de la camiseta y mis carnes pálidas, no me gusta la forma de mis rodillas, parece que me aprieta el pantalón, y voy sin pintar... pero como molo, como me gusta. Como me gusto.

Y quizás este post sea una reflexión de perogrullo que a muchos les puede parecer una llamada de atención, pero me da igual, porque me gusta compartir y dar a conocer una experiencia positiva, que ya no se limita al mundo del cosplay, sino que intento llevarla a la vida y la ropa de diario: este año me he comprado una falda de tubo ¿y por qué no? Y he llevado esos mismos pantalones cortos para ir a la calle, llevo vestidos cortos, la espalda al aire... (lo de los tirantes ahí sigue, pero será cuestión de tiempo).

Dejemos de lado pensamientos ajenos, o incluso los propios, si son tóxicos. La largura de un pantalón o lo ajustada que es una camiseta no pueden suponer un freno para hacer y conseguir aquello que nos gusta y queremos.

23 octubre 2015

El complot B o la cruzada contra el rosa

Ayer por la noche, entre el sueño y el cansancio, estuve discutiendo con mi pareja acerca de un tema tan abstracto como es el caso de las muñecas, y más concretamente la Muñeca, la amada y criticada a partes iguales, me refiero a Barbie y sus compañeras, de la firma Mattel.

Antes de empezar mi pequeño debate interno, quiero subrayar el hecho de que esta una opinión personal que surge de una reflexión interna, evidentemente, tendrá sus argumentos injustificados así como sus lagunas, pero aprovechó el haberme informado acerca del tema para la redacción de una serie de artículos, y plasmo las conclusiones resultantes -incido de nuevo, de carácter puramente personal- en mi sitio.

Barbie es una muñeca que surge en el año 1959 suponiendo toda una ruptura dentro de la producción y fabricación de juguetes (si a alguien le interesa conocer algo más acerca de la historia de esta muñeca, este artículo elaborado por el Museo del Traje está bastante completo). Previamente, los juguetes destinados al público infantil femenino consistían en muñecas de trapo o en forma de bebé, incidiendo en ese papel de "madre y esposa" que se asociaba al futuro de estas niñas. Barbie rompe con todo esto si atendemos a una serie de factores: en primer lugar, la figura representa a una chica joven, que ha dejado de lado la infancia pero todavía no alcanza la madurez, que tiene pareja (como se mostró con el posterior lanzamiento de Ken) pero no está comprometida, que viste y se interesa por la moda, que viaja, que desempeña diversas profesiones... en resumidas cuentas, dentro de lo que cabe, Barbie era una mujer libre.

Con el paso del tiempo, y atendiendo al éxito que Mattel estaba cultivando, Barbie amplió fronteras llegando a diversos países de todo el mundo, diversificando las etnias que representaba, incluyendo nuevos personajes y elementos dentro de la línea de juguetes y apelando a nuevos públicos, como puede ser el caso de los adultos. Y evidentemente, con un poco más de retraso, llegaron las críticas: Barbie ofrece un ideal de belleza inalcanzable, la belleza de Barbie no es real, Barbie es una muestra más de la opresión del género masculino ya que se busca que todas las mujeres seamos pequeños maniquíes de plástico... STOP! Yo reconozco, en un momento determinado, haber apoyado esta campaña anti-Barbie, quizás porque no estaba tan metida en el mundo del coleccionismo o porque simplemente quería estar más delgada y a alguien tenía que echarle la culpa de mis aspiraciones; sin embargo, ahora lo veo con distancia y me doy cuenta de las incongruencias en las que a veces caemos... ¡Empecemos!

El primer motivo que me lleva a subrayar lo absurdo de estos argumentos es el público al que Mattel se refiere. Tenemos dos niveles: por un lado las niñas y niños que buscan un juguete y por otro los adultos que quieren una pieza de colección. Lo cierto es que el primer grupo no es muy difícil de contentar y se puede resumir en unas pocas palabras como son Rosa, Princesa, Sirena, Cachorros. No podemos negar que Barbie cumple esto y más, y por ese motivo, es normal que las niñas se vean irremediablemente atraídas por este figurín. Se me puede contestar que sí, pero ello no hace necesario que tenga que tener esas medidas de infarto, pues cierto es, pero no podemos dejar de lado el hecho de que Barbie es una fashion doll, es decir, una muñeca creada para ser vestida a la moda, si nos ponemos culturetas, esta tipología hereda la tradición de las Pandoras o de los maniquíes franceses en los que se mostraban a futuras compradoras sus vestidos en miniatura, evidentemente, si querían convencer a las señoras de la belleza de una prenda tenían que poner de relieve lo bien que les iba a sentar, cuestión de mero marketing y de historia, no hay mucho más. Por otro lado, los coleccionistas se fijan en otros aspectos como el atuendo (de nuevo incido en el hecho de que estamos ante una fashion doll), el maquillaje, el cuidado del peinado, la calidad de los materiales o la exclusividad del modelo, estoy segura de que poco les importa si tenga 60 de cintura o tenga 75.

¿En serio tienes esta preciosidad delante y únicamente piensas en su estrecha cintura?
En relación con la argumentación anterior, muchas veces se dice que Barbie no deja de ser un modelo para las niñas, que van a imitar. Disculpa, pero creo que realmente si las niñas quisieran ser como Barbie tendríamos las calles infestadas de colas de pez de silicona, vestidos pomposos y purpurina (y en algunos casos hasta sería más beneficioso que esas bragas vaqueras que se lucen por ahí), por el momento aún no me he topado con nadie así. Por supuesto, se puede aludir a esas chicas rusas que se han operado y redefinido su silueta para parecerse a la rubia muñeca, pero, sin intención de ser faltona, son meras excepciones que radican en una obsesión (y si no os creeis que hay cosas raras por el mundo, os remito al programa Mi extraña obsesión).

Hemos de considerar el mensaje REAL que se busca transmitir con esta muñeca, y para ello me voy a remitir a las nuevas líneas que Mattel lanza al mercado: Monster High nos enseña que ser diferente es algo positivo que no tiene que avergonzarnos, Ever After High que las apariencias engañana y que cada uno ha de seguir a su corazón a la hora de determinar su destino, DC Superhero Girls que todo el mundo puede ser un héroe (y no puedo evitar hacer una pequeña alusión a lo sexista que, por otro lado, es el título)... Barbie no, Barbie es un maniquí sobre el que disponer ropa bonita, variar el peinado, realmente y en resumidas cuentas, no deja de ser una muñeca estética. Y a pesar de que en sí esta figura no tenga un mensaje que te cagas, nos olvidamos de aspectos muy importantes, como el lanzamiento de modelos para recuadar fondos para la investigación del cáncer de mama, el hecho de que Barbie haya sido embajadora de Unicef, ha colaborado con importantes diseñadores, o que acerca grandes obras musicales al público infantil a través de sus películas. Y si esto es malo, que el que lo piense hable ahora o calle para siempre.

Ejemplo de uno de esos modelos con el fin de recaudar fondos para la investigación del cáncer de mama.
Ah, pero es muy bonito decir que es una símbolo de opresión masculina, pero... ¿qué me decís del papel de Ken en toda esta historia? No lo neguemos, es un complemento más de Barbie, es el príncipe que aparece en el último momento, es el novio que viste a conjunto... Por otro lado, no puedo evitar mencionarlo, tenemos los Action Man para los chicos, que también son modelos sexualizados y exagerados, pero de eso nadie se queja, por supuesto. Siento mi cinismo, pero estoy un poco harta de encontrarme toda esta serie de contradicciones.

Se nos llena la boca hablando de belleza real, pero ¿cuál es la belleza real? ¿Una exageración de la realidad? ¿Mi cuerpo? ¿El cuerpo de mi madre? ¿El de una chica que tiene problemas para engordar por su metabolismo? ¿El de otra que supera su IMC? Es una muñeca, en ningún momento se ha puesto como un modelo a seguir, sino más bien como un juguete con el que pasar el rato o bien una pieza a la que admirar, no por su constitución, sino por los elementos que la completan. Sin embargo, no puedo terminar sin destacar el hecho de que Barbie siempre se ha mantenido fiel a lo que siempre ha sido, introduce variaciones en el molde así como un gran abanico de nuevos modelos con el fin de llegar a un público más amplio, pero la calidad ahí sigue, sea con ese cuerpo imposible o con otro distinto, pero que más da, es una tradición y a día de hoy creo que puedo afirmar sin ningún tipo de duda que se ha convertido en un icono de la cultura popular, no por su físico, sino por todo lo que supone en su conjunto, porque, nos guste o no, Barbie ha sido el juguete predilecto de una generación.

Resulta evidente que Barbie ha cambiado, pero su esencia como fashion doll siempre está presente, sea en estos modelos actuales o en esa primera edición de 1959.

31 agosto 2015

Lectores, Youtube y La Explanada

Hoy quería subir otro tipo de entrada mucho más agradable y entretenida, pero me he topado con un programa que no me puedo resistir a comentar y compartir. Me refiero al reportaje que llevó a cabo Mara Avi para La Explanada (os dejo aquí el link por si alguien está interesado en el mismo) acerca del mundo de los blogs y canales de Youtube (sobre todo estos últimos) dedicados a la literatura, lo que se conoce generalmente como Booktube.
El porqué de este denso post se debe a que yo misma he subido reseñas a un blog, además de vídeos a Internet mostrando las novedades que he conseguido o criticando (en el sentido de emitir un juicio sobre una obra que no es necesariamente negativo, como parece que dan a entender ambas reporteras) alguna novela o cómic. No soy una gran fan del mundo de Youtube, pero sí que es verdad que he encontrado personas con las que comparto cierta afinidad en cuanto a lecturas, y me gusta ver sus vídeos para conocer nuevas novelas, o incluso para compartir su emoción cuando hacen unboxings o viajes.

El primer aspecto del que quiero hablar es la falta de respeto que denota el tono de estas dos "profesionales" (y lo pongo entre comillas, porque realmente me parece cuestionable, después de haber visto media hora de titubeos y ridiculeces). El sarcasmo y la ironía pueden ser divertidos, si le sumamos la desinformación o esa actitud de "ay estos jóvenes que tonticos que son" la combinación no es precisamente agradable y divertida, sino más bien todo lo contrario. Personalmente, opino que cualquier espectador -sea o no un seguidor de los mundos de Youtube- terminaría adoptando una actitud reticente hacia Avi y su compañera, y el supuesto mensaje que se quiere transmitir. En segundo lugar, como ya he comentado, lo que yo veo es una desinformación tremenda en muchos casos, tanto a la hora de elegir los vídeos que se muestran (además de que en ningún momento se ha hablado de la temática de los mismos, simplemente que son unos críos que leen libros -libros de mierda- y los enseñan para hacer la gracia), a la hora de hablar de sus creadores, o simplemente, al referirse a géneros como la fantasía. Por último, a grandes rasgos, quiero incidir en la forma que tiene de tratar a las personas, como adolescentes (Javier Ruescas el repelente, como ellas mismas dicen. es un adolescente que escribe cosas para críos, muchas cosas por cierto, así que la calidad...) que tarde o temprano se van a arrepentir de lo que están haciendo, que no aportan nada a nadie o que para lo que leen, mejor que se queden quietecitos en sus habitaciones.

  • Dejando de lado la actitud de estas mujeres y lo que viene a ser la presentación del programa, quiero incidir en tres aspectos fundamentales que me han tocado la moral como persona, dejando de lado Yotube, dejando de lado las reseñas y demás:Un mensaje que no deja de repetirse y en el que inciden nuestras "profesionales" es la fantasía como un género únicamente ADOLESCENTE. Como novelas de MIERDA (y esto lo dicen literalmente, que nosotros "leemos mierda") dedicadas únicamente a cuatro críos que no tienen otra cosa mejor que hacer, y aquí introduzco la risita de Avi al hablar de Harry Potter como una mierda de esas que sólo sirve para calzar la mesa. Mientras que nuestras amigas gustan más de obras elevadas y densas. Sinceramente, creo que una persona a la que le gusta leer "esas cosas densas" tiene que ser capaz de expresarse con una mayor fluidez y riqueza de vocabulario, las personas de las que tanto hablan utilizan un tono más serio, vocalizan mejor y no tienen esa vena carente de gracia que me he tenido que tragar durante el programa, eso para empezar. Por otro lado, es que realmente no sé que decir a la afirmación de que la literatura juvenil y la fantasía son mierda para críos, porque es una afirmación tan sumamente absurda que sólo puede dejar este video para que no me salgan culebrillas por la boca:


  • Por otro lado, la seriedad del reportaje. Evidentemente, en televisión nos tragamos mucha basura y seriedad, pero se da por supuesto que si estás haciendo un reportaje, lo mínimo que se espera de lo que haces es seriedad, objetividad y exhaustividad. No me vale que vengas con un cuadernillo con cuatro anotaciones y pongas tus evidencias del año la polca sin siquiera explicarme lo que estoy viendo, porque en teoría, tú eres la profesional, la que se ha informado acerca de un tema para suplir la curiosidad del espectador. Pero no, es más fácil la mofa, el sarcasmo mal utilizado y, como no, el desprestigiar a otras personas.

  • Por último, quiero hablar de comentarios que a mí, como persona que le gusta leer, terminan por afectarme, y es el hecho de que se esté condenando el intento de unas personas por hablar de literatura, por acercarla al público, tanto adolescente, como adulto como infantil. Se están riendo de gente que te anima a leer en otras lenguas, que te habla de clásicos muchas veces, que te informa de novedades, que te acerca nuevos títulos y ediciones... Y lo peor es que la que se mofa,Mara Avi, no es capaz de hacer con seriedad su propio trabajo. BRAVO.

Termino, diciendo que yo tengo 23 años, por lo que no soy una adolescente precisamente, leo mierda fantástica, mierda juvenil, pero también Jane Austen, o a las Brontë, o a Tolstoi, a Murakami, y realmente a cualquier autor que caiga en mis manos y me llama la atención, y no creo, para nada, que me tenga que sentir inferior o rídicula a cualquier otra persona a la que se le llene la boca hablando de Joyce, quizás es precisamente esa persona la que tenga que reflexionar acerca de sus palabras.

23 febrero 2015

El canon Disney

De un tiempo a esta parte, parece que está de moda todo lo relacionado con las princesas Disney: desde la adoración y nostalgia por las películas de antes, al rechazo y acusación de ser precursoras de un canon de belleza estereotipado e inalcanzable. 

A ver, chicas (porque sorprendentemente, suelen ser las propias féminas las que rechazas a las heroínas de su niñez, como es mi caso), no entiendo porqué no os dais cuenta que estos personajes no deja de ser ficticios, un dibujo animado, una caricatura de la realidad como la que puede hacer cualquier otro dibujante responsable de una serie animada. 
Bien es verdad que son figuras antropomorfas de carácter realista que representan a jovencitas de diversas edades y lugares de procedencia. La mayoría de cintura fina y ojos enormes, además de unos cabellos irreales e imposibles. Considerando estos puntos, ¿realmente merece la pena despreciar estas caricaturas que forman parte de películas musicales que hacen soñar a niños y niñas?
Personalmente, cuando de niña veía películas como La Sirenita (tienen frita a mi pobre Ariel), en lo que menos pensaba era en la estrechez de su cintura, sino en su carácter y curiosidad, en lo bien que cantaba y en que yo también quería vivir debajo del mar y tener cola de sirena.

Por otro lado, nadie se para a pensar en "la otra imagen" de Disney. Es decir, constantemente se alude a los dibujos y las películas, pero este estudio va mucho más lejos, no en vano trata de representar a los personajes de sus películas en carne y hueso, presentándolos en diferentes desfiles o paseando por las zonas de los parques temáticos. ¿Qué me decís de esta Ariel? Porque yo la veo bastante normal:


Al igual que no se mencionan y tachan de negativas series como Pepper Ann o Kim Possible, cuyas protagonistas presentan también unos cuerpos delgados correspondientes con el estilo y la caricatura propias de las series a las que pertenecen, no llego a comprender porqué se critica sin parar a las señoras princesas.

Claro que, siempre encontraremos a la más alternativa de todo el grupo que hablará de la falsificación de las historias por parte de Disney, de que son unas sumisas princesas rescatadas (¿y Giselle? ¿Por qué nunca nadie tiene en cuenta Encantada? ¿Por qué no se remiten al contexto histórico de los cuentos y posteriores películas?) y de que propagan valores negativos a las niñas u homosexualizan a los niños.

Yo crecí con Ariel, Bella, Cenicienta, Blancanieves, Mulan, Pocahontas, y sigo madurando de la mano de Rapunzel, Tiana, Anna y Elsa. No me he convertido en un ama de casa que silba al trabajar, no he dejado de lado mi curiosidad por el mundo, ni olvidaré nunca lo fácil que es juzgar a una Bestia conociendo sólo el exterior. No tengo una cintura pequeña, pero si me apetece, no va a ser motivo que me impida convertirme yo también en princesa.

19 enero 2015

¿Qué es el Lolita para mí?

Si me hubieran preguntado esto mismo hace un tiempo, sin duda me habría aferrado a las reivindicaciones, la belleza de lo onírico y la libertad.

Hoy simplemente diría: un jarro de agua fría.

De un tiempo a esta parte, han ocurrido una serie de cosas que han destrozado esas gafas que me hacían ver todo color de rosa, cambiando mi percepción y pensamiento en muchos sentidos, algo que me dispongo a exponer aquí con precisión. Si bien, como indica el título, esta es mi opinión, mi propia visión, por lo que no pretendo sentar cátedra ni nada por el estilo, simplemente, dar lugar a una nueva entrada.

Partimos de la definición básica del Lolita, considerado como un estilo que se inspira en épocas pasadas tales como el Rococó o la época victoriana. Si bien, estas referencias quedan diluidas entre camisas abotonadas hasta el cuello y posados propios de odaliscas: ¿Dónde han ido a parar los generosos escotes del XVIII? ¿Por qué se vende una falsa delicadeza basada en retratos de prostitutas de la época? Me explico, mayoritariamente ese tipo de imágenes idealizadas que se toman como referencia, de posturas incómodas y complejas, se reservaba para las prostitutas, que desempeñaban en muchas casos la función de modelos a los que se pagaba por un desnudo, dando lugar a alegorías de Venus o mujeres dignas del harén de un marajá. Me gustaría aclarar esto porque constantemente se alude a los bellos retratos de época que representan a delicadas mujeres, sin saber lo que se esconde detrás de los mismos. Ni mucho menos pretendo tratarlos de algo feo u ofensivo (es más, me encantan), pero es un hecho, al igual que la afamada Madame de Pompadour con su libro y radiante vestido, que era la querida del rey. 
Momentos de hedonismo y exceso bajo un telón de aparato y té con pastas; modelos de finura y belleza onírica que han tenido una vida escabrosa, cuanto menos. Una contradicción, en resumidas cuentas. 

Continuando con la definición, surge en los años 70 del siglo pasado como un rechazo ante el rol de la mujer como complaciente esposa y madre amantísima. Algo que realmente a día de hoy está completamente anticuado (a pesar de lo que se me pueda decir de que seguimos en una sociedad patriarcal donde prevalecen las injusticias, si esas mujeres vieran esto no se lo creerían). Al igual que se han dejado de lado las puntillas de ganchillo, la igualdad prácticamente es un hecho en la sociedad actual, el Lolita ha cumplido su función ¿Qué es el Lolita hoy, en este nuevo contexto? Se suprime todo debate respaldándonos en la rebeldía detrás de la puntilla, tratando temas tan absurdos como el hecho de si una Lolita debe decir palabrotas o no, venga ya. 

Hemos considerado siempre este movimiento como una expresión de lo que guarda nuestro interior, una nueva forma de libertad; entonces ¿Por qué he de dejar de ser yo por llevar un petti bajo la falda? ¿Por qué se nos mide con renglones que ni siquiera nos hemos impuesto nosotras? Una prenda de más no ha de determinar mi comportamiento ni mi estilo, porque sino lo que ocurre realmente es que estamos cayendo en una nueva presión, una limitación a manos de lo que nos gusta. 

Se inspira en una belleza onírica digna de un reino de fantasía, con princesas de cuento, apreciando la belleza de los pequeños detalles. Pero el drama y el rechazo son una constante en la lucha por ser la más bella del reino. Algo que se describe como repleto de armonía y belleza se basa en enrevesada palabrería, bonita y vacía, que queda muy aparente, que se repite hasta la saciedad. Cada cual percibe la belleza a su manera, se siente bella a su manera y piensa a su manera, en el momento en el que nos encasillan en cuatro cortes distintos de alto coste, lo siento, pero sólo veo maniquís repletos de volantes que idolatran a tres figuras que construyen su imagen en base a lo que ya he expuesto anteriormente. 

Pienso que el Lolita se marchita y se corrompe más cada día que pasa, cada secret que se publica y cada hada que se queda sin alas, alas que desaparecen entre tantas palabras envenenadas.

28 septiembre 2014

Las tetas le están haciendo mucho daño al Steampunk

Este es un tema que lleva ya bastante tiempo rondándome la cabeza ¿Qué esta pasando con las mujeres y el Steampunk? ¿Por qué cuando busco la inspiración en Tumblr o en el propio Google prácticamente todo se limita a senos despampanantes y muslos al aire? Por supuesto, siempre hay excepciones, y también personas que tendrá su propia opinión, ya que este texto no deja de ser eso. 

Veamos, partiendo de la definición de Steampunk, para todo aquél que venga de nuevas: se trata de un movimiento que abarca campos como la moda, la literatura o el cine que consiste en, a partir del siglo XIX (y más concretamente, la época victoriana) crear un universo en el que convivan tanto la historia como la ciencia ficción. Un supuesto futuro en el que sigamos vistiéndonos a la moda decimonónica y sirviéndonos del vapor como fuente de energía. 
Si partimos de estas premisas, se podría decir que a la hora de vestirse, tanto hombres como mujeres parten de unos patrones y pautas del pasado, aunque al tratarse de una realidad ficticia siempre se pueden introducir cambios y nuevas tendencias. Creo que hasta este punto todo está claro y resulta bastante evidente. 

Bien, a la hora de elaborar nuestro atuendo Steampunk, normalmente partimos de un personaje, en el caso femenino, ya que es lo que nos ocupa, una dama de alta alcurnia, exploradora, erudita, piloto, pirata, bailarina oriental, vaquera, o incluso una cortesana si queremos un aspecto más sensual, donde la exhibición está justificada (por otro lado está el tema de no caer en la vulgaridad, pero ya hablaremos acerca de eso más adelante). Pero realmente no entiendo esas mozas, personaje completamente random, embutidas en sendos corsés que dejan a la vista las tres cuartas partes del escote, complementado además con un short o cinturón (lo siento, pero no lo puedo considerar como falda) que apenas cubre las nalgas.
Me refiero a cosas como esta (con ausencia de sujetador incluida): 


¿Qué tipo de personaje decimonónico eres tú? Poco menos que con añadir unas goggles y algún complemento más ya tienes un conjunto steampunk.

¿Culpables de esto? Personalmente creo que el propio público carga con la mayor parte de la culpa. Son los, en teoría, seguidores del Steampunk, los que sacan este este tipo de fotos y aprecian conjuntos así como parte del movimiento, comparten este contenido y aún encima los admiran (buscando, evidentemente, nuevas sesiones). 
La página Steamgirls puede considerarse como un segundo factor por falta de entendimiento; Kato regenta una página erótica con contenido inspirado en el Steampunk, pero eso no significa que siente cátedra con sus fotos, sino llegaríamos a tal punto que llevar un engranaje a modo de pezonera sería la tendencia para las mujeres (poco falta, todo sea dicho). 
Las propias portadoras de estas abominaciones (perdón por la expresión, pero me saca de mis casillas) que buscan satisfacer su hambre de atención y difusión a cambio de subrayar en exceso su sexualidad y sus atributos. 

¿Y sabéis que es lo peor de todo esto? Que luego vas tú con tu conjunto currado, tu arma customizada y una falda por la rodilla/tobillo y ciertas personas tienen el valor de preguntarte de qué vas vestida. ¿Dónde está tu corsé, gran ilusa? (evidentemente, personas que realmente están dentro del mundillo sabrán de que palo vas).

Por otro lado, está el tema de representar un personaje sedutor, una cortesana, una cabaretera... Que se puede hacer realmente bien o caerte con todas.





Actitud, equilibrio y dejar de lado los excesos. Hay muy buenos ejemplos, rondando por Internet a los que parece que no se les hace tanto caso como sería conveniente.

En fin, en resumidas cuentas: No se es más Steampunk por enseñar más cacha. 
Esperemos que con el tiempo se extienda una imagen de mujeres Steampunk DE VERDAD.